dijous, 28 d’abril de 2011

Carta d'un capellà al New York Times

M'arriba per correu electrònic una carta d'un sacerdot catòlic al New York Times, diari que ha fet bandera de la denúncia contra els abusos sexuals a menors de l'Església Catòlica. Sigui veritable o no, trobo interessant el contingut i en reprodueixo alguns fragments:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.Veo en muchos medios de información, la ampliación del tema en forma morbosa...(...)


¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de
guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado
la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a sero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve. La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia , esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
 

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido

P. Martín Lasarte sdb
És una reflexió que he fet sovint. Encara en tinc una altra. Si els mitjans saben que els capellans pedòfils són menys del 0.5% del total del col·lectiu. Si són conscients que més del 90% dels abusos sexuals es cometen A L'INTERIOR DE LES FAMÍLIES DELS NENS. Un pare, un germà, un oncle... I de l'altre 10%, la majoria són coneguts de la família: un professor, un amic dels pares... Per què els nostres mitjans no fan una campanya per aturar de debò els abusos sexuals, pressionant els serveis socials i les escoles per tal que es dotin d'instruments de prevenció i acció ràpida? Tan simple com que algú, a l'escola, quan els nens encara són petits, els expliqui que és normal i què no que els faci un adult, i què han de fer si els passa... comentar-los que és important explicar-ho a algú de confiança. Però no. Ha quedat demostrat que, o als diaris no els interessa un rave els abusos sexuals a menors, o bé són completament incompetents.